Ese trapo esta diseñado

Ese trapo está diseñado

Diseño & Política

Cuando la identidad se vuelve bandera, el diseño toma partido.

Cualquier aficionado al fútbol pensaría que es ridículo vincular este deporte con un reclamo de soberanía. A menos que se trate de un argentino, de esos que aman a su país.

Entonces, el fan se transforma en un apasionado que vive el juego de manera religiosa, y el reclamo, en una herida profunda que se hereda sin elección. Es aquí cuando esos dos mundos, que hasta hace un segundo parecían pertenecer a universos distintos, se unen de manera natural. Es cultura. Es identidad. Y también se diseña.

¿Qué sucedería si los jugadores de Brasil portaran una bandera en la que se leyera: "Las Islas Baleares son brasileñas"? ¿Algún español se sentiría ofendido? ¿O sería simplemente una ridiculez? Cuando la selección argentina desplegó un "trapo" donde se leía "Las Malvinas son Argentinas", el inglés promedio se sintió agredido porque, en su interior más profundo —ese que no se puede engañar—, se le reveló su costado más siniestro. Duele porque el mensaje es, además de cierto; claro, corto y contundente. Es una afirmación irrefutable plasmada en un lienzo desbordante de simbolismo. Es el diseño en su máxima expresión.

Porque fueron, son y serán siempre argentinas.